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Algo más que simples palabras

El momento en el que el esclavo decide que ya no va a ser esclavo, sus cadenas se caen al suelo. Se libera y demuestra cómo hacerlo a los demás. La libertad y la esclavitud son estados mentales
"Mahatma Gandhi"

domingo 28 de septiembre de 2008

Mentiras


Mentiras. Medias verdades. No son más que excusas por cobardía, por miedo, por vergüenza. Pero otras veces las mentiras son un método erróneo para evitar dar explicaciones, no por ese miedo, sino porque simplemente no nace darlas.

Las mentiras son la pared para que choquen las preguntas, los juicios, las recriminaciones. Uno se parapeta en ellas para evitar situaciones que no quiere vivir.

Sin embargo, las mentiras son un arma de doble filo. Hacen su función, pero en el momento más inesperado se revuelven. Son una rosa con espinas: muy bonita al principio, pero dolorosa al final.
Crees que con ellas está todo solucionado. pero no son más que parches para una herida mucho mayor. Duele darse cuenta de ello; en parte porque es un desencanto, en parte porque ese dolor lo inicia uno, en parte porque te quedas desnudo frente al otro,... Muchas partes que hacen un todo que duele, que escuece, que quema,...

Las mentiras son un método erróneo, un velo opaco que nos ponemos conscientemente sobre los ojos porque no queremos ver la verdad. Pero llega un momento en que ese velo se cae, o nos lo quitan, en que lo que comenzó siendo una mentira es algo imposible de manejar, en que la pared se derrumba,...

Y eso que hemos estado intentado evitar, esas explicaciones que tratamos de eludir, son obligatorias, se hacen más patentes que nunca. Ya no sólo te duelen a ti, sino también a los que te rodean. Aparece la temida desconfianza.

Y la situación se hace tan insostenible que no sabes como solucionarla.
Mentiras dulces, mentiras piadosas, eso no existe. Sólo son grandes mentiras.

domingo 21 de septiembre de 2008

Difícil decisión



De nuevo Marta había vuelto a escribir una carta más, sin esperar respuesta, pero en la que necesita expresar aquello que sentía. Con el papel entre sus manos, ese papel que no llegaría a su destino, que no sería leído por aquel a quien iba dirigido.
¿Para qué enviar aquella carta? Nunca obtuvo respuesta y ésta tampoco sería contestada.
Marta había decido permanecer en silencio, decir adiós, difícil decisión….En silencio, para no molestar más.
Volvió a leer la carta y dos lágrimas resbalaron por sus mejillas, era dura la despedida.

“Querido Morís:
Perdona por mi atrevimiento pero una vez más me he decido a escribirte. Solo quiero, antes de decir adiós, desearte que seas feliz.
Sí, te digo adiós. Me marcho, me marcho por la puerta de atrás, en silencio y con la cabeza baja. No te diré adiós a la cara, simplemente no te diré nada.
Y lo hago hoy, después de dos años que irrumpí en tu vida, sin previo aviso.
Empecé a hablar y hablar, y tú, paciente, escuchaste cada una de mis palabras. Tuviste respuesta para mis preguntas, ánimos para mis desánimos. Me hiciste reir cada vez que las lágrimas asomaban por mis ojos. En tí encontré la fuerza y la ilusión que necesitaba para seguir caminando.
Te abrí mi corazón y tú me recibiste con los brazos abiertos. Hablamos de amistad, de verdadera amistad, aún recuerdo cuando me decías que podía contar con la tuya porque estaba en tu estrecho círculo de amigos. Me distes todo.
Por eso no entendía tus palabras cuando, algún tiempo después, me decías que me había equivocado porque sobrevaloré una amistad que no existía, que solo yo había visto.
Hoy me doy cuenta de mi error: esa amistad no existió pues solo yo la busqué.
¿Sabes lo que llegué a pensar? Que me habías utilizado, sí. Necistastes un hombro para llorar y ahí estaba yo, encontraste otro hombro y me diste la patada. Pero creo que me volví a equivocar,¡ me has ayudado tanto! Y no sólo a mí, también a mis hijos. Por eso no sé que te pudo pasar.
Durante este tiempo he luchado para que me llamaras amiga y hoy solo te digo que ya no quiero, por eso me voy.
Me voy cansada de mentiras que hicieron daño, pero más daño aún hace saber que no podré confiar ni en ti ni en tus palabras. ¿Qué es un amigo si no se puede confiar en él? NADA.
Pero sabes, me voy sin rencor, sin enfado; puse en una balanza todo lo bueno y todo lo malo y por supuesto que la balanza, sin duda alguna, se inclinó hacia lo bueno. Simplemente me voy triste.
Y cuando te vea bajaré la cabeza, no porque esté enfadada, no; la bajaré para evitar que se crucen nuestras miradas e intentaré reprimir el impulso de correr hacia ti para abrazarte y llamarte AMIGO.
No habrá más cartas, ni mensajes....Y me quedaré en silencio, para que mis palabras no delaten lo mucho que te echaré de menos.

Hasta siempre mi buen amigo Morís
Fdo: Marta”


En ese momento Marta sintió la imperiosa necesidad de llamar Morís para decirle que, a pesar de su rechazo, siempre sería su amiga. Morís siempre podría contar ella. Pero no, no lo hizo.


Y tomo la última decisión:


Me quedaré en silencio, no quiero molestarte más

martes 9 de septiembre de 2008

Arenas de soledad



Empezar de nuevo
sin destino y sin tener
un camino cierto que, me enseñe a no perder la fe
y escapar de este dolor sin pensar en lo que fue
¿cuánto aguanta un corazón sin el latido de creer?

En lo bello en la verdad de la esperanza
de esta sed de amar
en los sentimientos que se quedan
sueños que perduran
y busqué y subí y fui preso entre las alas del amor
sin distancia y sin recuerdos
en las arenas de esta soledad

Presa de un silencio roto
hijos del amanecer
que nunca alcanzó esa luz, tan confundida en el placer
y cierro los ojos, sólo para comprender
cuánto aguanta un corazón sin el latido de creer

Cansada

Las suelas de los zapatos regastadas de tanto andar.
Siempre hacia delante, pero hoy no puede más
No le asustó la tormenta, ni tampoco la oscuridad.
Ella caminaba por senderos, por empinadas cuestas.
Nunca abandonaba.
Si tropezaba y caía…con más fuerza se levantaba.
¡Cuántas veces equivocó el camino!
Y sin dudar un solo instante, vuelta a empezar.
Su paso a veces lento pero siempre seguro y firme.
La cabeza bien alta.

Siempre dispuesta a luchar.
Cuando el cansancio se hacía notar,
descansaba pero sin abandonar.
¿De dónde sacas fuerzas? ¿Cómo haces para continuar?
Y hoy me sorprendió verla en aquel rincón,
¿descansando? ¿dormida?, No
Triste, abandonada, sin ilusión.

Está tan cansada…¿vencida?

sábado 6 de septiembre de 2008

Te deseo....


Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así,
pero que sí es,sepas ser sin desesperar.
Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar.
Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.
Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.
Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no
madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.
Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras,
con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un perro,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
sentirás bien por nada.
Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuantas vidas
está hecho un árbol.
Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese dinero
frente a ti y digas: "Esto es mío".
sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.
Te deseo también que ninguno
de tus defectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.
Te deseo por fin que, siendo hombre,
tengas una buena mujer, y que siendo
mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando
estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.
Si todas estas cosas llegaran a pasar,no tengo más nada que desearte.

VICTOR HUGO


martes 2 de septiembre de 2008

A la vuelta....se marchitó


Y se fue marchitando ante la duda, ante el temor….
Seguía resonando en sus oídos, una y otra vez, aquellas palabras “a la vuelta”. Nunca supo su significado.
Eran dos desconocidos. Quizás la casualidad, ¿el destino?, quiso que sus vidas tan dispares se cruzaran en el mismo camino.
De aquella insignificante semilla había nacido una pequeña flor. Casi a escondidas, cada día la cuidaban, la mimaban y poco a poco se convirtió en la más bella rosa.
Y así, casi de la nada, nació una bella amistad
Como orgullosos jardineros habían decidido admirar y disfrutar juntos de su obra, la flor más hermosa. Era tarde de fiesta, la ocasión perfecta, pero ¿por qué no se atrevían a cruzar sus miradas?, ¿qué temían? o ¿qué intentaban ocultar?
Con la llegada de la noche la fiesta tocaba a su fin, se sentían tan felices que decidieron continuar con su particular celebración, el nacimiento de la más bella flor y dispuestos a crear el más hermoso jardín.
Mientras se disponían a cambiar de lugar, él le habló de su timidez. Una sonrisa brotó de sus labios, no entendía el por qué de aquella confesión. No era timidez lo que se dejaba entrever después de tantos momentos vividos, de tantos momentos disfrutados desde encontrar aquella insignificante semilla que fue plantada y cuidada a base de sinceridad, sentimientos, complicidad hasta verla crecer cual la más hermosa rosa.
El coche se detuvo, se disponía a bajar cuando él le dijo “a la vuelta”. Se quedó sorprendida ¿era una pregunta o una insinuación? ¿qué le quería decir?. Dudó, no supo qué contestar, no sabía que hacer, no reaccionaba y sin darse cuenta se bajó del coche.
A la vuelta, sonaba en sus oídos una y otra vez.
A la vuelta, la duda dejó entender rechazo
A la vuelta, a la vuelta…la más hermosa flor empezó a marchitarse.
A la vuelta, a la vuelta…ella se había enamorado ¿y él?
Sin dudas y sin miedos, ¿hubiese existido el más hermoso jardín?
A la vuelta, al igual que la flor la amistad murió.
Atesora cada semilla, soñando despierta, pues “a la vuelta” el jardinero olvidó aquella rosa que marchita quedó ante la duda, ante el temor
A la vuelta, siempre lamentará su error.


Nuestras dudas son traicioneras y nos hacen perder el bien por temor a intentar