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Algo más que simples palabras

El momento en el que el esclavo decide que ya no va a ser esclavo, sus cadenas se caen al suelo. Se libera y demuestra cómo hacerlo a los demás. La libertad y la esclavitud son estados mentales
"Mahatma Gandhi"

martes 2 de septiembre de 2008

A la vuelta....se marchitó


Y se fue marchitando ante la duda, ante el temor….
Seguía resonando en sus oídos, una y otra vez, aquellas palabras “a la vuelta”. Nunca supo su significado.
Eran dos desconocidos. Quizás la casualidad, ¿el destino?, quiso que sus vidas tan dispares se cruzaran en el mismo camino.
De aquella insignificante semilla había nacido una pequeña flor. Casi a escondidas, cada día la cuidaban, la mimaban y poco a poco se convirtió en la más bella rosa.
Y así, casi de la nada, nació una bella amistad
Como orgullosos jardineros habían decidido admirar y disfrutar juntos de su obra, la flor más hermosa. Era tarde de fiesta, la ocasión perfecta, pero ¿por qué no se atrevían a cruzar sus miradas?, ¿qué temían? o ¿qué intentaban ocultar?
Con la llegada de la noche la fiesta tocaba a su fin, se sentían tan felices que decidieron continuar con su particular celebración, el nacimiento de la más bella flor y dispuestos a crear el más hermoso jardín.
Mientras se disponían a cambiar de lugar, él le habló de su timidez. Una sonrisa brotó de sus labios, no entendía el por qué de aquella confesión. No era timidez lo que se dejaba entrever después de tantos momentos vividos, de tantos momentos disfrutados desde encontrar aquella insignificante semilla que fue plantada y cuidada a base de sinceridad, sentimientos, complicidad hasta verla crecer cual la más hermosa rosa.
El coche se detuvo, se disponía a bajar cuando él le dijo “a la vuelta”. Se quedó sorprendida ¿era una pregunta o una insinuación? ¿qué le quería decir?. Dudó, no supo qué contestar, no sabía que hacer, no reaccionaba y sin darse cuenta se bajó del coche.
A la vuelta, sonaba en sus oídos una y otra vez.
A la vuelta, la duda dejó entender rechazo
A la vuelta, a la vuelta…la más hermosa flor empezó a marchitarse.
A la vuelta, a la vuelta…ella se había enamorado ¿y él?
Sin dudas y sin miedos, ¿hubiese existido el más hermoso jardín?
A la vuelta, al igual que la flor la amistad murió.
Atesora cada semilla, soñando despierta, pues “a la vuelta” el jardinero olvidó aquella rosa que marchita quedó ante la duda, ante el temor
A la vuelta, siempre lamentará su error.


Nuestras dudas son traicioneras y nos hacen perder el bien por temor a intentar