
De nuevo Marta había vuelto a escribir una carta más, sin esperar respuesta, pero en la que necesita expresar aquello que sentía. Con el papel entre sus manos, ese papel que no llegaría a su destino, que no sería leído por aquel a quien iba dirigido.
¿Para qué enviar aquella carta? Nunca obtuvo respuesta y ésta tampoco sería contestada.
Marta había decido permanecer en silencio, decir adiós, difícil decisión….En silencio, para no molestar más.
Volvió a leer la carta y dos lágrimas resbalaron por sus mejillas, era dura la despedida.
“Querido Morís:
Perdona por mi atrevimiento pero una vez más me he decido a escribirte. Solo quiero, antes de decir adiós, desearte que seas feliz.
Sí, te digo adiós. Me marcho, me marcho por la puerta de atrás, en silencio y con la cabeza baja. No te diré adiós a la cara, simplemente no te diré nada.
Y lo hago hoy, después de dos años que irrumpí en tu vida, sin previo aviso.
Empecé a hablar y hablar, y tú, paciente, escuchaste cada una de mis palabras. Tuviste respuesta para mis preguntas, ánimos para mis desánimos. Me hiciste reir cada vez que las lágrimas asomaban por mis ojos. En tí encontré la fuerza y la ilusión que necesitaba para seguir caminando.
Te abrí mi corazón y tú me recibiste con los brazos abiertos. Hablamos de amistad, de verdadera amistad, aún recuerdo cuando me decías que podía contar con la tuya porque estaba en tu estrecho círculo de amigos. Me distes todo.
Por eso no entendía tus palabras cuando, algún tiempo después, me decías que me había equivocado porque sobrevaloré una amistad que no existía, que solo yo había visto.
Hoy me doy cuenta de mi error: esa amistad no existió pues solo yo la busqué.
¿Sabes lo que llegué a pensar? Que me habías utilizado, sí. Necistastes un hombro para llorar y ahí estaba yo, encontraste otro hombro y me diste la patada. Pero creo que me volví a equivocar,¡ me has ayudado tanto! Y no sólo a mí, también a mis hijos. Por eso no sé que te pudo pasar.
Durante este tiempo he luchado para que me llamaras amiga y hoy solo te digo que ya no quiero, por eso me voy.
Me voy cansada de mentiras que hicieron daño, pero más daño aún hace saber que no podré confiar ni en ti ni en tus palabras. ¿Qué es un amigo si no se puede confiar en él? NADA.
Pero sabes, me voy sin rencor, sin enfado; puse en una balanza todo lo bueno y todo lo malo y por supuesto que la balanza, sin duda alguna, se inclinó hacia lo bueno. Simplemente me voy triste.
Y cuando te vea bajaré la cabeza, no porque esté enfadada, no; la bajaré para evitar que se crucen nuestras miradas e intentaré reprimir el impulso de correr hacia ti para abrazarte y llamarte AMIGO.
No habrá más cartas, ni mensajes....Y me quedaré en silencio, para que mis palabras no delaten lo mucho que te echaré de menos.
Hasta siempre mi buen amigo Morís
Fdo: Marta”
En ese momento Marta sintió la imperiosa necesidad de llamar Morís para decirle que, a pesar de su rechazo, siempre sería su amiga. Morís siempre podría contar ella. Pero no, no lo hizo.
¿Para qué enviar aquella carta? Nunca obtuvo respuesta y ésta tampoco sería contestada.
Marta había decido permanecer en silencio, decir adiós, difícil decisión….En silencio, para no molestar más.
Volvió a leer la carta y dos lágrimas resbalaron por sus mejillas, era dura la despedida.
“Querido Morís:
Perdona por mi atrevimiento pero una vez más me he decido a escribirte. Solo quiero, antes de decir adiós, desearte que seas feliz.
Sí, te digo adiós. Me marcho, me marcho por la puerta de atrás, en silencio y con la cabeza baja. No te diré adiós a la cara, simplemente no te diré nada.
Y lo hago hoy, después de dos años que irrumpí en tu vida, sin previo aviso.
Empecé a hablar y hablar, y tú, paciente, escuchaste cada una de mis palabras. Tuviste respuesta para mis preguntas, ánimos para mis desánimos. Me hiciste reir cada vez que las lágrimas asomaban por mis ojos. En tí encontré la fuerza y la ilusión que necesitaba para seguir caminando.
Te abrí mi corazón y tú me recibiste con los brazos abiertos. Hablamos de amistad, de verdadera amistad, aún recuerdo cuando me decías que podía contar con la tuya porque estaba en tu estrecho círculo de amigos. Me distes todo.
Por eso no entendía tus palabras cuando, algún tiempo después, me decías que me había equivocado porque sobrevaloré una amistad que no existía, que solo yo había visto.
Hoy me doy cuenta de mi error: esa amistad no existió pues solo yo la busqué.
¿Sabes lo que llegué a pensar? Que me habías utilizado, sí. Necistastes un hombro para llorar y ahí estaba yo, encontraste otro hombro y me diste la patada. Pero creo que me volví a equivocar,¡ me has ayudado tanto! Y no sólo a mí, también a mis hijos. Por eso no sé que te pudo pasar.
Durante este tiempo he luchado para que me llamaras amiga y hoy solo te digo que ya no quiero, por eso me voy.
Me voy cansada de mentiras que hicieron daño, pero más daño aún hace saber que no podré confiar ni en ti ni en tus palabras. ¿Qué es un amigo si no se puede confiar en él? NADA.
Pero sabes, me voy sin rencor, sin enfado; puse en una balanza todo lo bueno y todo lo malo y por supuesto que la balanza, sin duda alguna, se inclinó hacia lo bueno. Simplemente me voy triste.
Y cuando te vea bajaré la cabeza, no porque esté enfadada, no; la bajaré para evitar que se crucen nuestras miradas e intentaré reprimir el impulso de correr hacia ti para abrazarte y llamarte AMIGO.
No habrá más cartas, ni mensajes....Y me quedaré en silencio, para que mis palabras no delaten lo mucho que te echaré de menos.
Hasta siempre mi buen amigo Morís
Fdo: Marta”
En ese momento Marta sintió la imperiosa necesidad de llamar Morís para decirle que, a pesar de su rechazo, siempre sería su amiga. Morís siempre podría contar ella. Pero no, no lo hizo.
Y tomo la última decisión:

Me quedaré en silencio, no quiero molestarte más

3 comentarios:
A veces empezamos una relación sabiendo desde el principio que no va a ningún sitio ,que el final es el olvido y que no hay otro final posible,lo sabemos en nuestro interior ,pero continuamos hacia adelante haciendo oídos sordos a lo que nuestra razón nos dice y haciendo caso a un corazón equivocado. sé como te sientes ,te entiendo y te comprendo ,sé que no te ha quedado otra ;pero que sera difícil el cumplir lo que te has propuesto en el día a día ,espero que tengas mucha fuerza y que no te falte el valor ,por que también, se necesita.
Muchos besos ,tengo una historia muy parecida por ahí dando vueltas
En este caso no ha habido ninguna relación, solo una "amistad" fruto de la imaginación.
Todo pasa
Todo pasa.... y aveces irse en silencio es la mejor solucion. Aveces nisiquiera las amistades que parecen ser mas solidas, son para siempre. Mejor quedarnos con el recuerdo y seguir hacia adelante.
Publicar un comentario en la entrada