Mi carácter impulsivo, me hacía reventar en cólera a la menor provocación.La mayor parte de las veces, después de uno de estos incidentes, me sentía avergonzada y me esforzaba por consolar a quien había dañado.
Un día un amigo que me vio dando excusas después de una explosión de ira, me entregó un papel liso.
Y entonces me dijo:
ESTRUJALO
Asombrada, obedecí e hice una bola con él papel.
Luego me dijo:Ahora déjalo como estaba antes.
Por supuesto que no pude dejarlo como estaba.
Por más que traté, el papel quedó lleno de arrugas.
Entonces ese amigo me dijo:“El corazón de las personas es como ese papel”.
Desde hoy,sé más compresivo y más paciente.
Cuando sientas ganas de estallar recuerda
El papel arrugado.

3 comentarios:
Te voy a decir una cosa MaRa, me parece una metáfora maravillosa y me la apunto, no quiero que se me olvide.
Cuanta energía perdemos y cuanto daño nos hacemos a veces por no pensar, antes de enfadarnos, las cosas un poco
Saludos
Lo saqué de un correo que me mandó una amiga, y creo que lo hizo a modo de indirecta muy directa.
Un saludo
me apunto este consejo, yo tb pensaré en el papel arrugado cuando mi lengua salte venenosa.
:-)
Publicar un comentario en la entrada